EXPERIENCIAS
1.El
reto
Nuestro cliente, una prestigiosa casa
de incentivos ubicada en Canadá,
requería una actividad de trabajo
en equipo para el programa de incentivos
de uno de sus clientes más
importantes.
Nuestra
solución
Desde 1999 Premio Incentives ha sido
un pionero en la organización
de actividades con sensibilidad social
que implican una activa interacción
con comunidades. Este programa representaba
una gran oportunidad para materializar
otra actividad con orientación
social. Con esto en mente, seleccionamos
las Aldeas Infantiles SOS, localizadas
en un pequeño pueblo en las
afueras de San José, como el
sitio ideal para un proyecto de equipo.
El objetivo de estas aldeas es proveer
los elementos básicos para
satisfacer las necesidades de 82 niños
cuyo estado de abandono y abuso los
ha puesto en riesgo social. SOS se
ha enfocado en ofrecer un enfoque
según el cual los niños
sean criados en el ambiente de una
familia normal y, eventualmente, en
reincorporarlos a la sociedad.
El
proyecto
El cliente corporativo no había
tenido la experiencia de una actividad
con orientación social en ninguno
de sus viajes previos y no estaba
seguro de que fuera bien aceptado
por los participantes. Sin embargo,
la inspección del sitio fue
crucial para despertar el interés
y demostrar las diversas maneras en
que la compañía podía
motivar a los participantes al mismo
tiempo que se ayudaba a la comunidad.
Desde el momento en que se aprobó
el proyecto, hubo algunos detalles
desafiantes que debían resolverse
en dos sentidos. En primera instancia,
nos encontrábamos ante una
población “difícil”
de niños en riesgo social y,
en segundo lugar, estábamos
ante el reto logístico de reparar
la aldea entera durante la actividad
de trabajo en equipos, que debía
realizarse en un tiempo máximo
de medio día.
Alcanzando
las metas
Éramos responsables no sólo
de preparar el contenido mismo del
programa, pero también de trabajar
en estrecha relación con la
aldea, pues los niños requerían
una preparación previa para
que pudieran asumir la actividad de
una forma positiva. Los participantes
sabían que debían confrontarse
con la realidad de estos niños;
sin embargo, su nivel de motivación
era muy alto, pues sabían que
podían hacer algo para contribuir
con las condiciones de vida de estos
pequeños.
Gracias
a la colaboración de todos
los involucrados, la interacción
se logró de una manera natural
y el resultado fue fenomenal. El elemento
clave, que era “dejar algo atrás”,
se cumplió más allá
de las expectativas; la barrera del
lenguaje se superó fácilmente
y tanto los participantes como los
niños disfrutaron de un día
de amistad y camaradería que
verdaderamente llegó a sus
corazones.
2.
El reto
Subir
Uno de nuestros
clientes pidió una función
exclusiva fuera del hotel para el
viaje de incentivos a Costa Rica de
sus 250 invitados, dueños de
una cadena de supermercados. Se trataba
de personas que habían viajado
a muchos países y que habían
sido clientes de su compañía
por más de 18 años,
de modo que el cliente tenía
el reto de encontrar una locación
emocionante para esta función.
Nuestra
solución
El programa tenía como base
una propiedad en la costa Pacífico
Norte del país, provincia de
Guanacaste. Es una región maravillosa,
con magníficas playas, bosque
tropical seco, y haciendas de ganado;
también es la cuna de las más
auténticas tradiciones folclóricas
de Costa Rica. Sin embargo, sigue
siendo aún muy rural y no posee
locaciones fuera de propiedades hoteleras
que tengan capacidad para grupos de
este tamaño. Así que
nuestra solución fue tomar
por entero un pequeño pueblo
y ofrecerle a nuestro cliente una
auténtica Fiesta Guanacasteca,
con los amistosos habitantes locales
como anfitriones.
El
proyecto
Al cliente le encantó la idea,
pues sabía que sus invitados
apreciarían un evento que reflejara
la idiosincrasia del país.
Sin embargo, el reto principal era
convencer a la comunidad para que
recreara una de sus festividades locales
para un grupo de visitantes. A ellos
esta idea les parecía fuera
de proporciones, pues siendo un pueblo
pequeño, estaban acostumbrados
a tener pocos visitantes. Pero después
de continuas visitas al pueblo y de
reuniones con los líderes comunales
y con los miembros de la escuela,
logramos armar un programa fantástico.
Se realizaría en la plaza central
que contaría con pequeños
puestos de comida local, juegos y
bebidas; un desfile con linternas
realizado por los niños de
la escuela, carretas decoradas, bailes
folclóricos y sabaneros; y,
para cerrar con broche de oro, una
cena buffet de servicio catering.
El cliente también estaba dispuesto
a hacer una contribución adicional,
así que la agenda incluyó
una donación de materiales
y equipo para la escuela local.
Alcanzando
las metas
Cuando los participantes llegaron
y vieron cómo el pueblo se
había lanzado a la calle para
darles la bienvenida abriéndoles
las puertas a sus nuevos amigos, las
maravillosas decoraciones locales,
los niños con sus uniformes
escolares y el espectacular montaje
de la cena... quedaron sin aliento.
La hospitalidad de los lugareños
y el maravilloso sentimiento de poder
ayudar a la escuela, mediante la donación,
dejó en el grupo recuerdos
inolvidables.
3.
El reto
Subir
Un grupo de activos doctores de la
República Checa nos solicitó
un programa de incentivos con actividades
donde los participantes compitieran
para ganar puntos a lo largo de su
viaje.
Nuestra
solución
Con el fin de incluir una buena variedad
de actividades en el programa, sugerimos
un sistema de obtención de
puntajes que pudiera utilizarse tanto
individualmente como en equipos. De
esta manera, los participantes podrían
acumular puntos al realizar tareas
individuales, pero también
agrupándose en equipo con otros
participantes.
El
proyecto
El programa inició con una
visita a una plantación de
café, seguida por un entretenido
concurso de colecta de café.
Justo después de que terminara
la visita, los huéspedes subieron
a una carreta conectada a un tractor
y se dirigieron plantación
adentro buscando el sitio indicado,
con suficientes granos maduros, para
el concurso. Siguiendo la usanza tradicional,
debían colectar el café
con sus propias manos y llevando una
canasta de mimbre amarrada a la cintura.
Después de 15 minutos de agradable
competencia, los mejores cuatro colectores
de café fueron seleccionados
y obtuvieron un número determinado
de puntos. Al día siguiente,
el grupo fue dividido en equipos de
cuatro participantes cada uno e iniciaron
un “Jeep-Safari” hacia la costa del
Pacífico Norte. Esta excursión,
donde los mismos participantes debían
conducir vehículos de doble
tracción (4x4), no sólo
implicó para los participantes
una explosión de adrenalina;
también le dio a los huéspedes
la oportunidad de viajar a lo largo
de pueblitos pintorescos y fuera de
las rutas tradicionales, y también
les permitió establecer contacto
con la población local, y experimentar
el país de un modo imposible
de conocer si se viaja con transporte
tradicional. En esta ruta, se detuvieron
para recibir alimentos y objetos locales
de los amistosos anfitriones lugareños,
tuvieron que descifrar direcciones
espontáneas, y tuvieron que
cumplir determinadas tareas para obtener
puntajes. Estuvieron expuestos a situaciones
inusuales, tales como tener que obtener
un permiso especial en una estación
de policía local, comprar billetes
de lotería, o encontrar productos
específicos en un mercado local.
Cada equipo llevaba una lista de tareas
en inglés y en español
así como una determinada cantidad
de Colones (moneda de Costa Rica)
que se les dio con anticipación.
Alcanzando
las metas
Cuando los participantes llegaron
a la playa, creyeron que habían
terminado con el sistema de obtención
de puntaje; no obstante, les aguardaba
aún una última meta
por alcanzar; ganar la competencia
de cangrejos ermitaños. Tuvieron
la oportunidad de seleccionar su propio
cangrejo ermitaño, y la competencia
inició...
Al
final del programa, los felices ganadores
de los tres primeros lugares de toda
la competencia recibieron sus premios.
Sin embargo, el sentimiento general
era que todos los participantes habían
sido ganadores, pues más que
el número de puntos acumulados,
ellos se sentían motivados
por las extraordinarias experiencias
que tuvieron en el programa.
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